Cómo logró Obama acabar con miles de Empleos de un plumazo
11-21-2011
Mike Brownfield
Si los americanos necesitan más pruebas de que la de Obama es una de las más politizadas administraciones de la que se tiene noticia o que, a pesar de toda su reciente exhibición de demagogia, lo único que le preocupa es su reelección y no la creación de empleo, sólo hay que fijarse en su cínica decisión de la semana pasada sobre el oleoducto Keystone XL.
En los últimos meses, ecologistas radicales junto a celebridades activistas hollywoodienses fueron a protestar a la Casa Blanca, presionando al presidente Obama para que bloquease la construcción del oleoducto de $7,000 millones que traería más de 700,000 barriles de petróleo diariamente desde Alberta, Canadá, hasta la ribera de Texas en el Golfo de México. La pasada semana, consiguieron lo que buscaban.
El jueves, la administración Obama anunció que retrasaría la toma de decisión sobre el oleoducto hasta después de las elecciones de 2012. Al tomar partido por su gran base electoral izquierdista y ecologista de Hollywood, la ambición del presidente Obama queda claramente en evidencia así como su total indiferencia por los 14 millones de americanos a la espera de que Washington se haga un lado para que puedan volver a trabajar. Y también muestra que para él, la política es más importante que alcanzar la verdadera independencia energética de Estados Unidos.
Y he aquí por qué: El oleoducto Keystone habría conseguido lo que cientos de miles de millones de dólares en gasto de estímulo del presidente no lograron. Habría creado miles de empleos (decenas de miles, según algunas predicciones), generando a la vez $5,200 millones en recaudación de impuestos sobre propiedades inmuebles en Montana, Dakota de Sur, Kansas, Oklahoma, Nebraska y Texas. Y lo habría hecho con dólares de personas privadas — no con dólares del contribuyente.
Lo más sorprendente es que, después de toda la alharaca de las protestas de las eco-celebridades, este oleoducto debería haber sido cualquier cosa menos controvertido, incluso según las conclusiones de la propia administración Obama. El experto de Heritage Nicolas Loris nos explica:
Los ambientalistas radicales actúan como si este fuese el primer oleoducto construido en Estados Unidos. Tenemos 50,000 millas de oleoductos en este país que han provisto de enormes beneficios económicos con mínimo impacto ambiental.
Es decir, construir el oleoducto Keystone XL no es nada novedoso y es una de las más sensatas maneras de transportar petróleo, desde el punto de vista ambiental.
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