El otro día Martín, quien tiene ocho años, fue al centro comercial con sus padres, el día estaba muy nublado y el olor a humedad anunciaba que pronto caería una fuerte lluvia. Al llegar al lugar, se percataron que todo estaba muy lleno y que para entrar al estacionamiento había que formarse un rato, pues para colmo era quincena y todo el mundo necesitaba hacer sus compras.
Cuando por fin pudieron entrar, comenzaron a buscar un lugar para estacionarse, pero los únicos lugares disponibles que podían vislumbrarse, estaban muy lejos de la entrada, y como se veía que pronto caería la lluvia, el papá de Martín pensó que no tendría nada de malo ocupar el único lugar disponible cerca de la entrada y que estaba marcado con un símbolo correspondiente al de una persona sentada en su silla de ruedas y que tenía una rampa.
La mamá de Martín, de inmediato le dijo a su esposo que no le parecía correcto estacionarse ahí, a lo que el papá respondió: “Oye, no pasa nada, es sólo un momento y tenemos mucha prisa”, ella un poco dudosa, le pidió a su hijo que se bajara del auto y que se apresurara porque podrían quitarles el lugar. En ese momento, Martín le preguntó a su madre porqué se había enojado con su papá, a lo que ella respondió que sólo era una diferencia de opiniones.
Martín le dijo a su papá: “Oye papá, ¿qué significa el símbolo de la persona que se encuentra en silla de ruedas, sobre el que nos estacionamos?”. Su papá no sabía que responderle, así que su mamá intervino y le dijo “Ese símbolo significa que ese lugar está reservado para personas con alguna discapacidad y que nadie debe invadir ese sitio, excepto aquél que
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