¿Alguna vez has deseado tener experiencias increíbles, viajar a lugares maravillosos, estar en contacto con tus personajes favoritos? Seguramente sí, y sin lugar a dudas muchas veces has querido estar entretenido mientras haces un viaje largo en automóvil o autobús, o esperas tu turno para entrar al dentista.
Tal vez, esto lo hayas resuelto con juegos electrónicos pero, ¿qué tal si pruebas algo distinto? Como sumergirte en submarino, conocer la historia de un caballero andante, a aprender a hacer trucos de magia, cocinar un pastel o elaborar un dinosaurio de papel; en fin, anímate a hacer descubrir nuevas cosas y a realizar tus sueños en un abrir y cerrar de páginas, ¿cómo le puedes hacer? Muy fácil, lee un libro.
Leer es padrísimo, todos deberíamos convertirlo en un hábito, como bañarnos o cepillarnos los dientes, porque así como estas actividades son importantes para nuestro desarrollo físico, la lectura es una experiencia que nos ayuda a fortalecer nuestro desarrollo intelectual.
Cuando un niño lee, su vida cambia, se vuelve más creativo, se comunica mejor, pues conoce más palabras. Es importante que veamos a los libros como a un amigo que está siempre que nosotros queramos, esperando el momento de que te sientes con él y seas capaz de imaginar todas las historias que tiene qué contarte.
¡A comenzar!
Una buena idea puede ser que les digas a tus papás, abuelos o hermanos que quieres leerles algunas páginas de tu historia favorita o de un cuento que te haya hecho gritar de la emoción, quizá eso te anime a comenzar a escribir tus propios relatos, ¡sería fascinante! ¿no crees?
Otra actividad que propongo es jugar en familia o con tus compañeros a inventar un cuento y
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