Quizá las ganas de sumar ideas para fortalecer proyectos de trabajo, y causar una buena impresión ante tu jefe y compañeros te esté llevando por caminos equivocados porque tus ideas, aunque son bien intencionadas, lejos de ayudar pueden dificultar el proceso de trabajo.
Aprender a aprovechar esas oportunidades puede ser la diferencia entre convertirte en genio de las buenas ideas o el terror del área. ¿Tú, a qué grupo perteneces?
1. Hay un proyecto que llega con etiqueta de urgente a tu área, se tiene que resolver de manera que se garantice la respuesta rápida y su éxito, durante la junta con el equipo de trabajo, tu aportación es:
a) ¡Rápida! Tu intervención sólo logra robar la sonrisa de los asistentes, porque no encuentran la viabilidad.
b) Moderada. Participas sólo con una idea y es bien aceptada.
c) Reservada. Analizas la situación y cuando puedes ofrecer alternativas efectivas, las presentas al líder del proyecto.
2. El departamento de Recursos Humanos avisa que a la fiesta anual todos los empleados deberán asistir con un disfraz. Tu equipo se reúne para hablar sobre el hecho, ¿cuál sería tu idea?
a) La solución es clara: Hay que comprar revistas especializadas y hacer el vestuario con nuestras propias manos durante la hora de la comida.
b) Buscar uno que sea emblemático del equipo de trabajo, sin importar si cuesta mucho dinero o es complicado de conseguir.
c) Que cada quien seleccione su atuendo de acuerdo a su presupuesto y al tiempo que puede dedicarle, y propones que haya consenso para tomar la decisión.
3. La empresa se muda de instalaciones, por lo que es necesario comenzar a empacar y sacarle el mayor provecho a las cajas, por lo
...